¿Qué valor le das a las palabras?

Todos hemos recibido críticas a lo largo de nuestra vida, pero cada uno de nosotros las maneja de una manera distinta, en diferentes momentos de nuestra existencia. De hecho, una misma frase, puede afectarnos mucho cuando la dice una persona y no hacerlo cuando la dice otra.

¿De qué depende?

En primer lugar, de nosotros mismos. De nuestro estado de ánimo y del grado de sensibilidad y vulnerabilidad que tenemos en el momento en que la escuchamos.

En segundo lugar, de la persona que nos lo dice, del motivo por el que lo hace y de la intención que nosotros le adjudicamos, (que puede ser la correcta o que puede estar equivocada).

Y, finalmente, de la manera, momento y lugar en que nos expresan sus palabras. No es lo mismo si nos las dicen con cariño que con tono de crítica o de agresión. Si lo hacen cuando tenemos oportunidad de hablar al respecto, que cuando estamos ocupados o presionados por algún motivo. Tampoco es igual si nos expresan su molestia u opinión cuando estamos rodeados de gente y no podemos hablar tranquilamente sobre lo que nos están diciendo, que cuando estamos solos con la persona y podemos aclarar cualquier duda, conflicto o malentendido, si así lo deseamos.

Pero independientemente de todo lo anterior, somos nosotros los que les damos valor y credibilidad a las palabras que escuchamos y de acuerdo a dicho valor, van a ser nuestros sentimientos y nuestro comportamiento.

Por eso, hoy te invito a que cuando escuches algo que te lastima, antes de creerlo, analízalo y considera de quién viene y cuál puede ser el motivo de lo que te están diciendo, pero sobre todo, pregunta, qué te quieren decir, por qué y para qué lo están diciendo y, si se trata de una persona que no es significativa en tu vida, no le des a sus palabras un valor que seguramente no les corresponde.