¿Qué significa para ti, tener un carácter fuerte?


Todos hemos comentado, en más de una ocasión, “Fulanito tiene un carácter muy fuerte” o, por el contrario, “Zutanito es de carácter débil”. Sin embargo y con muchísima frecuencia, nuestras palabras surgen de percepciones y creencias equivocadas.

Generalmente, calificamos como poseedor de un carácter fuerte, a la persona que habla con voz muy alta o grita continuamente, se enoja con facilidad, es poco tolerante, (o de “mecha corta”) e incluso podemos incluir a la gente que es fría.

Por el otro lado, al hablar de carácter débil, casi siempre nos referimos a aquellos que son muy sensibles, que se afligen ante el dolor de los demás, que lloran con facilidad, (sobre todo si son mujeres), que pueden quedarse calladas ante los gritos de otras personas, etc.

El pensar así, es un error que hemos aprendido de la cultura en la que vivimos. Pero si creemos en lo anterior, podemos fomentar características de una personalidad que, más que fuerte, es negativa y anular y sentirnos mal por otras, que pueden ser muy enriquecedoras.

Al hablar de tener un carácter fuerte nos referimos, realmente, a una fuerza interna, a una energía, que nos impulsa a luchar cada vez que es necesario y a levantarnos, cada vez que caemos. A buscar soluciones para los problemas y a tener fe en nosotros mismos y en nuestra capacidad para salir adelante, estando convencidos de que vale la pena luchar.

A partir de esta definición, ser sensible, empático, sentir compasión, (en el buen sentido de la palabra) y llorar, no está para nada, peleado con tener un carácter fuerte, al contrario, puede complementarlo de una manera maravillosa porque nos acerca a la gente y a nosotros mismos.

Por eso, hoy te invito a que, si piensas en fortalecerte emocionalmente, no pienses en controlar a los demás, dominarlos, buscar que te tengan miedo y mucho menos humillarlos, enfócate en controlarte a ti mismo, anímate constantemente, valórate, reconócete todos tus aciertos y da un paso más, cada vez que sea necesario, a pesar de las dificultades que puedas encontrar en la vida.

Por eso, hoy te invito a que, si piensas en fortalecerte emocionalmente, no pienses en controlar a los demás, dominarlos, buscar que te tengan miedo y mucho menos humillarlos, enfócate en controlarte a ti mismo, anímate constantemente, valórate, reconócete todos tus aciertos y da un paso más, cada vez que sea necesario, a pesar de las dificultades que puedas encontrar en la vida.

Recuerda, siempre, que sí puedes.