¿Qué imagen tienes de ti mismo?

Todos tenemos una autoimagen que nos acompaña a lo largo de la vida y que determina una gran parte de nuestras conductas. Esta imagen se empieza a formar cuando somos pequeños, a partir de los mensajes verbales y de las conductas que nuestros padres tienen, sobre todo hacia nosotros.

Más adelante, a lo largo de la vida, los nuevos mensajes que recibimos de la gente que es importante para nosotros y de las experiencias que vivimos, pueden ir confirmando dicha imagen o pueden modificarla. Sin embargo, pocas veces hacemos un alto en el camino para cuestionarnos, conscientemente, si dicha imagen corresponde a nuestra realidad actual.

Y, de hecho, pocas veces es así. Casi siempre desconocemos una gran parte de nuestras capacidades que, o no hemos utilizado frecuentemente o no reconocemos y valoramos cuando actuamos de una manera que consideramos diferente, especial o que calificamos diciendo “No sé qué me sucedió, yo normalmente no soy… (tan fuerte, valiente, paciente, etc).

Si bien nuestra fuerza física va disminuyendo a partir de cierta edad, no sucede lo mismo con nuestra fuerza interior. Ésta, así como nuestro nivel de consciencia y nuestro deseo de trabajar para estar lo mejor posible, a pesar de las dificultades que son parte inherente de la vida de todo ser humano, siempre pueden aumentar y/o desarrollarse, para buscar nuestro bienestar.

Por eso, hoy te invito a que concentres tu atención, no en aquello que no te gusta de ti, sino en lo que sí tienes y deseas fortalecer o en lo que crees que no tienes y quieres desarrollar, para poder ser, cada día, más fuerte y capaz y poder buscar siempre lo mejor para ti.