¿Qué aprendiste del año pasado?

Empieza un nuevo año y se terminó otro. Para cada uno de nosotros fue un año diferente. Para algunos predominó la alegría y para otros la tristeza y la preocupación. Algunos realmente lo vivieron, lo experimentaron con consciencia y otros, simplemente lo dejaron pasar, algunos aprendieron y se enriquecieron de él y otros siguieron igual que siempre.
Hay muchas maneras de vivir y definitivamente, hacerlo con consciencia, aprendiendo de las experiencias, de los malos momentos y de nuestros errores, no es la más fácil. De hecho, es la que, con frecuencia, queremos evitar.
Sin embargo, si tú estás consciente de esos malos momentos y de esas equivocaciones o estás viviendo sus consecuencias, hazlo con la actitud correcta: No te ataques ni te devalúes.Generalmente, ante nuestros errores y malas actuaciones, tomamos una actitud de negación o de justificar lo sucedido, buscando a quién echarle la culpa. Esto es un error, porque cuando actuamos así, no tenemos la opción de corregir o de aprender para no volver a cometer la misma equivocación.
Entonces, ¿por qué lo hacemos?
Porque nos han enseñado a calificarnos por nuestras acciones, por lo tanto, equivocadamente pensamos que, si cometí una tontería, entonces soy un tonto y si me porte mal con alguien, soy una mala persona.
Esto no es verdad.
No podemos confundir nuestra esencia con nuestro comportamiento. Además, hacemos miles de cosas y no todas están mal hechas, algunas están muy bien, otras regular y otras mal. Es más, algo que hice bien hoy, puede salirme mal mañana y después puedo volver a hacerlo correctamente. Entonces, si calificara mi valor como persona o mi inteligencia de acuerdo a mi conducta, ¿ésta cambiaría día con día?
En función de esto, hoy te invito a aprender a distinguir entre lo que eres y lo que haces. A reconocer que eres un ser humano valioso que puede actuar de diferentes maneras, bien, mal y regular y que puede aprender de sus actuaciones para corregir, pero sin dejar de tratarse con cariño y respeto.