Cuál es tu actitud, en estos momentos?

Ayer recibí un WhatsApp que decía: “No estoy encerrado, estoy a salvo”. Aparentemente esto puede parecer un simple juego de palabras, pero ¿qué sucede si te repites a lo largo del día, “estoy encerrado, estoy encerrado”?

Lo más probable es que acompañes estas palabras con otras como “ya no aguanto”, “no lo soporto”, “Vivir así es un infierno”, “esto no es vida”, etc., etc. y, como consecuencia de ello, acabes inundado de emociones negativas.

Por otro lado, ¿qué crees que pasaría si pensaras: “Gracias a que estoy en mi casa, puedo mantenerme vivo y sano y evitar una situación sumamente dolorosa e incluso la muerte, algo que no todo mundo puede hacer”? Si te dijeras esto y te dieras cuenta de que verdaderamente así es, estoy segura de que te sentirías mucho mejor, tranquilo y en paz.

Es cierto que estar encerrado puede ser desagradable, difícil e incómodo, pero nuestra forma de pensar, de valorar los hechos y la actitud que tenemos ante ellos, hace que los vivamos de una manera completamente diferente, tanto en relación a nuestras emociones como al sentido que le debemos dar a esta situación.

Es cierto que hay quien, por si mismo, ya tiene determinada una actitud positiva, pero para quien no la tiene, siempre puede trabajar para desarrollarla. Es probable que muchos de ustedes piensen algo así como “Oye Silvia, en estos momentos quién puede o está de humor para trabajar en eso”. Pero es precisamente cuando más necesitamos de algo, cuando nos esforzamos para tenerlo, ya que cuando estamos bien y contentos, no pensamos en hacer ningún cambio.

Una de las cosas que debemos hacer es prestar atención a todas las cosas que sí tenemos y que millones de gentes no tienen, desde, tal vez comida o un techo, hasta cosas aparentemente tan obvias como poder ver o caminar.

Otra, es analizar qué podemos aprender de esta situación. Esto le va a dar un sentido diferente a lo que vivimos y a cómo lo vivimos.

Y, finalmente, pensar de manera positiva, no en el sentido de que todo va a estar muy bien, porque es obvio que no lo va a estar, pero sí en el sentido de que cada uno de nosotros va a tener la fuerza necesaria para enfrentar las dificultades, resolver los problemas y volver a levantarse. Si lo creemos firmemente, lucharemos para lograrlo y lo podemos hacer.

Por eso, hoy te invito a luchar por confiar en ti.

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