¿Renuevas tus metas y tus sueños con el paso del tiempo?

Seguramente, en algún momento de tu juventud o durante tus primeros años de tu vida como adulto, tuviste sueños importantes, altas expectativas o algunas metas que le dieron sentido a tu vida y que te mostraron el camino que tenías que seguir para lograr aquello que deseabas o necesitabas.

Independientemente de que hayas o no, logrado aquello que deseabas, es probable que la rutina y los problemas, las obligaciones y responsabilidades del día a día, hayan determinado tu vida y que ésta haya caído en una cierta monotonía, sin grandes cambios ni cuestionamientos internos.

Esto puede haberte sucedido a ti, tal y como le ha sucedido a la gran mayoría de la gente.

Si sumamos a esto, la creencia equivocada de que después de cierta edad la gente ya no puede cambiar, nos encontramos con que en determinado momento, dejamos de soñar y de tener grandes o pequeñas expectativas personales que enriquezcan nuestra vida y nos den la energía y satisfacción necesaria para vivir y disfrutar cada día.

Como he dicho muchas veces, siempre se puede cambiar, pero se necesita querer hacerlo y estar dispuesto a esforzarnos y a trabajar. Es cierto que esto implica cierto malestar, pero se trata de un malestar pasajero mientras que, continuar con nuestros malos hábitos y/o con nuestra insatisfacción nos proporcionan un malestar permanente.

Por eso hoy te invito a que alimentes tus sueños y fortalezcas tu tolerancia a la frustración, para que constantemente luches por algo nuevo, algo mejor o diferente que tu vida y tu alma florezca y tu boca sonría constantemente.

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