¿Cuál es tu actitud ante el cambio?

Nos guste o no nos guste, el cambio es parte ineludible de la vida. Todo cambia, lo hacen las personas y le sucede a las diferentes situaciones que vivimos y ante este hecho tenemos 2 opciones: o fluimos con el cambio y nos adaptamos a las nuevas circunstancias, tratando de sacar el mejor provecho de ellas y, si es posible, de modificarlas de acuerdo a nuestros gustos, preferencias o necesidades o nos resistimos a él, tratamos de negarlo o evitarlo y acabamos sufriendo las consecuencias e, incluso, sintiéndonos víctimas de la suerte, la vida o de algunas personas.

El cambio puede asustarnos o angustiarnos porque, generalmente, significa incertidumbre y a casi todos nos gusta lo seguro y lo conocido. El cambio nos saca de nuestra zona de confort y, aunque ésta no sea muy positiva, muchas veces creemos que “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, ya que no queremos sentirnos inseguros, tener que elegir y dudar o tener que enfrentarnos a la frustración o a la posibilidad de cometer errores.

Sin embargo, es importante que recordemos que una parte importante de nuestra realidad la formamos con nuestra actitud y forma de pensar y Henry Ford lo expreso muy claramente cuando dijo: “Tanto si crees que puedes como si no, tienes la razón”.

Si ante el cambio pensamos que nos va a costar mucho trabajo, que es injusto, difícil o cualquier otra cosa similar, muy probablemente lo vamos a sufrir. Si por otro lado, pensamos que es una nueva oportunidad, que vamos a obtener algo positivo, que sí podemos manejarlo, etc., lo vamos a disfrutar y a obtener beneficios de él.

Por eso, hoy te invito que ante nuevas situaciones o relaciones, desarrolles y fortalezcas una actitud positiva para que, así, puedas enriquecerte de él y disfrutarlo plenamente.

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