¿Hacia dónde vas?

Todos tenemos una rutina. Una serie de actividades que hacemos todos los días, semanas o meses, para cumplir con nuestras responsabilidades y obligaciones como el trabajo, atender y mantener a nuestra familia, pagar determinados gastos, etc.

Tenemos, además, ciertas actividades que llevamos a cabo por el bien de nuestras relaciones o de nuestra vida personal, pero la mayoría las hacemos de manera automática.

Pero yo me pregunto y te pregunto: ¿Tenemos siempre presente alguna meta clara y específica, que nos motive a dar lo mejor de nosotros mismos para buscar una constante mejoría y un mayor bienestar, en cualquier aspecto de nuestra vida?

Con frecuencia, la rutina, la comodidad, el miedo a salir de nuestra zona de confort o el vivir encerrados en nuestras preocupaciones y problemas, nos impiden hacer un alto en nuestro camino, para reflexionar sobre la importancia y la necesidad de darnos aquello que necesitamos emocional, psicológica o espiritualmente.

 Sé que no es fácil. A veces, porque no estamos acostumbrados a hacerlo o no sabemos cómo llevarlo a cabo. Otras, porque pensamos que no nos lo merecemos o que no tenemos el tiempo necesario. Sin embargo, si buscamos bien, siempre podemos encontrar algo que nos ayude a estar mejor y el momento de dárnoslo, ya sea únicamente para nosotros o para alguna de nuestras relaciones.

Pero ten en cuenta, que no puedes ir hacia algún lado, si no sabes la dirección o no conoces hacia dónde queda y lo mismo sucede en cuanto a lo que he escrito anteriormente. Para hacer algo, para darte algo, debes definir claramente qué deseas y cómo vas a obtenerlo.

Por eso hoy te invito a que, reconociendo y aceptando lo mucho que vales, busques el tiempo necesario para hacer algo por ti, por tu bienestar y por tu felicidad.

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