¿Estás de vacaciones?

Para cada uno de nosotros, las vacaciones significan algo diferente y cada uno las vive según su manera ser.

Para algunos significa diversión, mientras que, para otros, descanso o aburrimiento, A veces nos llevan a estar con mucha gente, pero en ocasiones nos generan soledad y mientras que, para unos son épocas felices, para otros no tanto.

Sin embargo, como con cualquier otra situación, lo importante es tratar de obtener los mayores beneficios posibles. En algunos momentos, estos están a la vista, ya sea por el lugar en el que nos encontramos, con la gente con la que compartimos, por lo que estamos haciendo o por lo que tenemos. Cuando esto sucede, lo adecuado es reconocer lo afortunados que somos, agradecerle a Dios, la vida, el destino o lo que tu desees, por ello y disfrutar lo más que podamos.

Pero cuando las vacaciones no nos traen la felicidad que quisiéramos, tenemos dos opciones:

Podemos enfocarnos en todo lo malo que tenemos, todo lo bueno que nos falta y lo injusta que es la vida, aumentando, así, nuestro sufrimiento o podemos buscar los aspectos positivos que sí tenemos, apreciarlos, disfrutarlos y enfocarnos en ver qué podemos hacer para estar un poco mejor.

Esta segunda opción es más difícil y nadie la desea. Pero, si es la que estamos viviendo y trabajamos para superarla, ya sea física, mental, emocional y/o espiritualmente, a la larga es la más satisfactoria, no sólo por lo que sí podemos ir obteniendo de la vida, sino por el respeto, satisfacción y admiración que vamos a sentir hacia nosotros mismos.

Felices vacaciones.

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