¿Cómo juzgas a la gente?


Casi siempre juzgamos a las personas con las que nos relacionamos, a partir de una primera y rápida impresión y, por lo tanto, ésta tiende a ser en base a su imagen exterior.

Así, el hecho de que sean guapas o feas, blancas o negras, estén bien o mal arregladas e, incluso, si son hombres o mujeres, puede ser suficiente para que establezcamos un juicio que determina nuestro comportamiento.

El problema se complica porque, a partir de esta actitud, escuchamos únicamente lo que queremos escuchar y les adjudicamos intenciones, que muy probablemente no tienen, con lo cual, podemos provocar conflictos innecesarios.

Es más, con esta actitud, no sólo dejamos de darles a ellas la oportunidad de dar y expresar aquello que desean, sino que nos negamos la ocasión de aprender, recibir y relacionarnos con personas que nos pueden enriquecer.

Menospreciar a la gente porque es diferente a nosotros o porque tiene una característica que nos desagrada, no habla de ella, habla de nosotros. Además, ver únicamente el exterior, es como dejar de abrir una carta porque el sobre viene manchado.

Por eso, hoy te invito a ver a la gente más allá de lo que se ve a primera vista y a disfrutar de todo lo positivo que puedas encontrara partir de dicha relación.

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