¿Qué tan importante, es para ti, el control?


Con frecuencia, queremos controlar a toda costa, las situaciones que vivimos y sobre todo, los resultados que deseamos.

¿Por qué?
Generalmente, la necesidad de control está directamente relacionada con la incertidumbre y ésta, con la angustia y/o el miedo. El problema es que, cuando actuamos por miedo podemos, fácilmente, tomar decisiones equivocadas y, además, dejamos de disfrutar lo que hacemos. Esto puede llevarnos a vivir nuestra vida sin tener la capacidad para gozarla, ni para aprovecharla plenamente.

Cuando esto nos sucede, es necesario que analicemos nuestros pensamientos y que nos preguntemos, “¿qué me detiene?”, “¿a qué le temo?”, “objetiva y específicamente, ¿qué es lo peor que me podría pasar?”

Si hacemos un esfuerzo por ser honestos con nosotros mismos, por no exagerar y por basarnos en la realidad, podemos descubrir que, la mayoría de las veces, los resultados que podemos obtener, no son tan negativos y, si lo llegaran a ser, que podemos enfrentarlos y resolverlos con relativa facilidad.

Esto no significa que no planees y no actúes para que las cosas funciones de la mejor forma posible, pero es importante que lo hagas estando siempre consciente de que hay un límite hasta donde tú puedes influir o modificar algo o a alguien y que hay situaciones que no dependen de ti, por lo que no vale la pena que te desgastes inútilmente.

En este sentido, uno de los aspectos que más nos puede ayudar, es nuestra capacidad para ser flexibles, es decir, para ver diferentes opciones, aceptar los cambios, poder adaptarnos a nuevas demandas o alternativas y a buscar nuevas actividades que nos saquen de la rutina y nos proporcionen bienestar.

Por eso, hoy te invito a revisar cuál es tu actitud ante la vida y si ésta no es la que te ayuda a tener éxito y a vivir mejor, que aprendas a cambiarla.

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