¿Qué tan altas son tus expectativas?

Todos tenemos expectativas. En ocasiones son claras, objetivas y específicas y otras no lo son. Podemos luchar y esforzarnos para alcanzarlas o simplemente mantenerlas como sueños y deseos.

Sin embargo, no siempre les damos la importancia que realmente tienen. Ya que no sólo pueden servirnos como guía para saber hacia dónde encaminarnos, sino que pueden ser las que marquen nuestra posibilidad de ser felices.

¿A qué me refiero?

Posiblemente has escuchado que la felicidad depende de la distancia entre tu realidad y tus expectativas y así es. Si, ya sea a nivel general o particular, si nos pasamos la vida descontentos con lo que poseemos u obtenemos y siempre deseamos algo más, nunca vamos a poder ser felices. Esto no significa que no tenemos que ponernos metas, pero si implica que aprendamos a disfrutar y agradecer lo que tenemos y que nuestras expectativas sean alcanzables y específicas, únicamente para ciertos aspectos de nuestra vida, mientras procuramos estar contentos con el resto y satisfechos de nosotros mismos.

La verdadera felicidad no depende de tener sino de ser, de vivir satisfechos con nosotros mismos y esto únicamente lo podemos lograr cuando hacemos aquello que realmente es valioso para nosotros y lo apreciamos. Cuando no vivimos viendo lo que tienen los demás y nosotros no o todo lo que nos falta y no podemos obtener.

Por eso, hoy te invito a que aprendas a reevaluar tus prioridades y hagas lo necesario para aumentar tu satisfacción personal, además de aprender a agradecer lo que sí tienes. Y recuerda, esto no te convierte en alguien conformista, sólo te ayuda a enfocar tu vida de una manera diferente.

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