¿Detectas lo que te dices a ti mismo?

Constantemente y a veces sin darnos cuenta, estamos hablando con nosotros mismos, ya sea que nos digamos algo de manera directa o que tengamos una serie de pensamientos, tan rápidos y automáticos, que no los detectamos fácilmente.

Esas palabras que nos estamos dirigiendo en todo momento, surgen como resultado de nuestras emociones, conductas, éxitos, fracasos, creencias, etc., modificando o fortaleciendo, al mismo tiempo, los aspectos antes mencionados, formándose así, un círculo vicioso que se refleja en nuestra vida diaria y en nuestra forma de ser.

Generalmente, cuando esto sucede, podemos encontrarnos con un gran problema. Creemos en nuestras palabras como si fueran una verdad absoluta, sin darnos cuenta que, con frecuencia, pueden ser aprendidas de personas que estaban equivocadas o ser conclusiones erróneas que dedujimos de fuentes poco confiables, hechos incompletos, situaciones con falta de información, etc. y que, debido a que son incorrectas, nos hacen sufrir innecesariamente.

En este caso se encuentran muchas de las evaluaciones y calificaciones que constantemente hacemos de nosotros mismos, de nosotros como personas, en lugar de hacerlo únicamente de nuestras conductas, lo que nos lleva a mantener una autoimagen negativa, a disminuir nuestra autoestima y a sentirnos mal.

Por eso, hoy te invito a que trates de detectar lo que continuamente te dices a ti mismo y que analices qué tan objetivo y verdadero es. De dónde y de quién lo aprendiste y, a partir de eso, que te des cuenta, si puede ser la causa de una creencia equivocada y, si lo es, trates de cambiarla y/o de evitar decírtela constantemente.

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