¿Si pudieras pedir un deseo, qué pedirías?

¿Pedirías algo que sí puedes lograr o desearías algo que no depende de ti?

Generalmente, sobre todo ante situaciones en las que estamos descontentos, deseamos que sucedan cosas que cambien o solucionen nuestra vida.

Es normal. Todos lo hemos hecho.

Sin embargo, en ocasiones lo deseamos o esperamos, sin darnos cuenta de que hay muchas cosas que nosotros podemos hacer o para que eso suceda o para que se dé algún evento que nos proporcione el bienestar que deseamos.

Con frecuencia, somos mucho más fuertes y capaces de lo que pensamos o de cómo nos sentimos, Lo que sucede, que es perfectamente normal y natural, es que en los momentos difíciles nuestra autoestima puede disminuir con facilidad.

En esas ocasiones y sin darnos cuenta, nuestro pensamiento, el diálogo interno que mantenemos con nosotros mismos, tiende a ser negativo, autocrítico y, una gran parte de las veces, autodevaluativo.

Mantenemos este tipo de diálogo, porque es lo que hemos aprendido a lo largo de la vida. Es uno de nuestros principales obstáculos para lograr aquello que deseamos y es lo que nos mantiene en nuestra zona de confort, alimentando nuestros miedos y preocupaciones.

No es fácil cambiar dicho diálogo, porque no siempre es sencillo detectarlo, ya que, debido a su frecuencia y constancia, se ha vuelto automático y casi inconsciente. Sin embargo, si buscamos detenidamente detrás de cualquier emoción negativa, podremos descubrirlo.

Por eso, hoy te invito a que empieces a descubrir qué es lo que te dices cuando te sientes mal, para que, poco a poco, puedas ir cambiando esos pensamientos que casi siempre son exagerados, poco objetivos, sin fundamentos reales, negativos y equivocados, pero que, a pesar de ello, te están haciendo sufrir y así, puedas lograr todo o la mayor parte de lo que te propongas y puedas disfrutarlo plenamente.

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