¿Conoces el valor del sufrimiento?

Son muchas las ocasiones en que he comentado que las situaciones difíciles y dolorosas nos ayudan a crecer, fortalecernos y madurar y, ante estas palabras, la gente tiende a decirme: “Yo no quiero crecer, quiero dejar de sufrir”.

Esta respuesta es 100% comprensible, ya que todos deseamos ser felices y disfrutar de la vida. Sin embargo, los problemas, las dificultades y el dolor, son parte de la misma y de nosotros depende elegir cómo queremos enfrentarlos y vivirlos.

Entre los diferentes beneficios que podemos obtener de los malos momentos, encontramos la capacidad para apreciar, agradecer y disfrutar lo que sí tenemos.

Desafortunadamente, cuando tenemos algún aspecto positivo durante toda la vida o la mayor parte de ésta, dejamos de valorarlo y de darle importancia. Podemos, incluso, dejar de prestarle atención.

Esto lo vemos, fácilmente, en relación a nuestra salud, al hecho de poder ver, caminar, respirar con facilidad, etc., en el tener para comer y/o contar con una familia o una buena amistad e, incluso para muchos, con el tener bienestar de cualquier tipo. De hecho, en ningún momento pensamos que somos privilegiados, por tener cualquiera de los aspectos antes mencionados, cuando tantos millones de personas no los poseen. Desafortunada y equivocadamente damos por hecho de que es lo normal y de que así debe de ser, ya que es lo que nos corresponde.

Pero no es así. Nadie nos garantiza que lo que hoy tenemos, nos va a durar siempre y que siempre vamos a tener la capacidad para disfrutarlo. Con esto no quiero decir que aprendamos a vivir con miedo ante la posibilidad de perder algo. Al contrario. Vivir con miedo es peor que no tener las cosas..

Lo que quiero decir y a lo que hoy los invito, es a darse cuenta de todo lo positivo que sí existe dentro y alrededor de ustedes y a que aprendan a disfrutarlo plenamente, para que, en los buenos momentos sean, aún, más felices y en los malos y difíciles, tengan un buen soporte que los ayude a enfrentarlos y a salir adelante.

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