¿Qué tanto te quejas?

Si ponemos atención a la plática de la gente, frecuentemente podemos escuchar que se queja de algo. Ya sea del clima, porque hace mucho frío o mucho calor, del tráfico, del trato que reciben de otras personas, de lo estresante que se ha vuelto la vida, de que perdieron el tiempo en algo poco importante o de mil y otras cosas.

Y si escuchamos con atención, veremos que están hablando de cosas que realmente han vivido y que les han dejado un mal sabor de boca. El problema es que quejarse de todo, puede volverse una actitud ante la vida. Una actitud basada en poner atención, única o principalmente en lo negativo, quitándole importancia o dejando de percibir lo positivo y que, generalmente, parte de exagerar la molestia y/o nuestra incapacidad para tolerarla y manejarla.

Es cierto que todos enfrentamos momentos y situaciones incómodas, molestas o difíciles, pero el darles demasiada atención, no las soluciona ni disminuye, al contrario, y el ir por la vida dándole más importancia a lo negativo, lo único que hace es amargarnos e impedir que disfrutemos lo positivo que sí existe en nuestras vidas.

Con esto no quiero negar el sufrimiento y los problemas que todos tenemos en diferentes momentos de nuestra vida. Pero sí asegurar que nuestra actitud puede hacerlos más fáciles o más difíciles y va a facilitar o dificultar nuestra manera de vivirlos.

Por eso, hoy te invito a que aprendas a buscar, todos los días, algo positivo en tu persona y/o en tu vida. Piensa, que el simple hecho de poder leer y entender estas palabras, es algo que millones de personas no pueden hacer y así como tenemos ojos y la capacidad de utilizarlos en diferentes actividades, poseemos muchas otras cosas, que no siempre valoramos.

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