¿Qué implica aceptar de la realidad?

La semana pasada hablé sobre la aceptación de la realidad y, debido a varios mails que recibí, quisiera hacer algunos comentarios que considero importantes.

Parece ser, que mucha gente pensó que, si aceptamos la realidad, dejamos de sufrir por lo que estamos viviendo.

Obviamente, el sufrimiento propio de una situación dolorosa, no desaparece cuando aceptamos la realidad. Lo que sí podemos disminuir o eliminar, son las emociones negativas que surgen cuando la rechazamos y nos peleamos con ella. Emociones como coraje, frustración, desesperación, estrés e incluso, depresión, que surgen ante pensamientos como “es injusto”, “no debería de ser así”, “¿por qué a mí?”, etc.

Por otro lado, es importante reconocer la diferencia entre aceptar y resignarse. A pesar de que mucha gente, equivocadamente cree que es lo mismo, resignarse, es decir, “ni modo, no hay nada que yo pueda hacer”. Se trata de una actitud pasiva, que nos lleva a sentirnos víctimas y vulnerables.

Por otro lado, aceptar es, simplemente, reconocer que las cosas y las personas son como son, independientemente de que me gusten o no. Significa decir, “esta es la realidad y, a partir de ella, voy a ver qué puedo hacer para solucionar o mejorar esta situación”. Se trata de una postura activa, de lucha y de búsqueda de soluciones.

La gran diferencia entre la aceptación y el rechazo, entre la aceptación y la resignación, proviene del tipo de pensamientos que tenemos en cada situación.

Por eso, hoy te invito a que, siempre que tengas emociones negativas, busques y analices los pensamientos que las están generando, para que puedas cambiarlos por otros más objetivos, adecuados, correctos y positivos y así, disminuyas esas emociones que pueden ser equivocadas o exageradas y te están haciendo sufrir.

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