¿Qué tan sincero eres?

Ser sincero es un valor personal y para la mayoría de la gente es una gran cualidad. Cuando somos sinceros, la gente confía en nosotros, porque sabe que no la vamos a engañar, pero sobre todo, si somos honestos con los demás, generalmente lo somos con nosotros mismos.

No siempre es fácil decir la verdad, porque ésta puede lastimar innecesariamente. Por lo tanto, debemos estar conscientes de que ser honestos implica una gran responsabilidad y debe de ir acompañada, de preferencia, por otros valores, como ser discretos, sensibles y respetuosos.

Ser sinceros no significa decir todo lo que pensamos o sabemos, pero sí debería implicar el compromiso de pensar qué y para qué vamos a decir ciertas cosas. No todo mundo sabe manejar la información que recibe y, además, hay momentos y lugares para decir ciertas cosas, por muy importantes que éstas sean o precisamente por eso.

Por otro lado, además de estar conscientes al decir la verdad, debemos estarlo de cómo la vamos a decir y esto se aplica también a cuando nos la decimos a nosotros. Con frecuencia, nos hablamos sumamente mal. Nos criticamos y devaluamos, aun por cosas de poca importancia y en esos momentos no estamos siendo sinceros, porque estamos exagerando la realidad, (lo que hicimos o dejamos de hacer) y la manera de calificarnos.

Por eso, hoy te invito a que cuides tus palabras, sobre todo en los momentos difíciles y problemáticos, cuando las emociones nos impiden ser muy objetivos y que procures, no sólo ser sincero contigo y con los demás, sino empático y respetuoso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *