¿Qué haces con tus deseos?

Todos soñamos, anhelamos y tenemos deseos que quisiéramos ver cumplidos a lo largo de nuestra vida, pero con frecuencia, se quedan simplemente en eso, en simples anhelos o sueños incumplidos.

Sin embargo, el problema no es únicamente la desilusión y decepción que sentimos ante esa situación. Lo que más daño nos puede causar, es el coraje, la amargura, envidia, etc., que resultan de dicha desepción y que no nos permiten disfrutar de lo que sí tenemos y que nos impiden analizar con mayor profundidad y objetividad la situación, para poder buscar nuevas opciones y alternativas que nos ayuden a alcanzar aquello que deseamos.

Una de las principales razones por las que esto sucede, es porque los dejamos en lo que, de inicio son, sueños y anhelos y nunca los convertimos en metas personales. Con frecuencia, Eeperamos que simplemente se den las cosas de manera tal, que un día, repentinamente, nos demos cuenta que eso que tanto queremos es ya, parte de nuestras vidas, sin reconocer y aceptar que tenemos que esforzarnos y trabajar, por aquello que deseamos alcanzar.

Sería maravilloso que las cosas y la vida se dieran con mayor facilidad. A veces sí son así, pero las complicamos nosotros o las distorsionamos con una manera negativa y equivocada de percibirlas y evaluarlas. Otras, simplemente exigen de nosotros nuestra creatividad, conocimientos y trabajo.

Lo importante es saber que, en ambos casos, la solución está en nuestras manos. Podemos aprender a percibir y evaluar de una manera más objetiva, adecuada y positiva y podemos, también, tratar de dar lo mejor de nosotros mismos o de pedir la ayuda de la gente que nos rodea.

Dedica unos momentos a revisar tus sueños, conviértelos en objetivos a corto, mediano y largo plazo y después, traza un plan que te lleve a ellos y actúa, no te quedes con los brazos cruzados.

¡Tú puedes lograr, mucho más de lo que crees!

3 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *