¿Reconoces la grandeza de lo pequeño?

Con frecuencia, cuando nos sentimos mal, estamos descontentos, tenemos un problema o simplemente queremos que nuestra vida sea diferente, nos desesperamos si no vemos los resultados de un día para el otro.

Lo mismo sucede cuando pensamos en ser felices. Equivocadamente, creemos que ser felices es estar todo el tiempo en la euforia, en un periodo interminable de risas y festejos.

En ambos casos, esperamos ver algo grande, llamativo, deslumbrante y constante, sin tener en cuenta que la vida no funciona así. Las cosas importantes llevan su tiempo, van creciendo poco a poco, aunque con frecuencia, nosotros no vemos dicho crecimiento y sólo vemos el resultado. En realidad, la mayor parte de las veces, el mundo y la vida está conformado por lo pequeño.

Pequeños pasos que damos, pero que, si son constantes, nos pueden llevar muy lejos, hasta donde deseamos llegar.
Pequeñas muestras de cariño y apoyo, que normalmente ya ni siquiera tomamos en cuenta, porque estamos acostumbrados a ellas, pero que nos dan la seguridad de saber que existen personas que nos quieren y con quienes podemos contar en un momento difícil.

Pequeños momentos en los que reímos y/o sonreímos, en los que sentimos una calidez especial en nuestro corazón, que sumados conforman años y años de bienestar, pero que, por estar esperando grandes momentos de éxtasis, no percibimos o no les damos importancia.

Pequeños detalles que nos muestran el verdadero valor de las personas, pero que, con frecuencia, por estar acostumbrados a ver el físico, la belleza, lo material y nuestras propias expectativas, dejamos de valorar.

Démonos unos momentos todos los días, para aprender a ver y valorar lo pequeño y nuestra vida y bienestar serán mucho más grandes.

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