¿Aprendemos de nuestros errores?

¿Qué haces cuando cometes un error importante?

¿Lo niegas?, ¿buscas a quién echarle la culpa?, ¿te justificas buscando mil escusas?, ¿o tal vez lo reconoces, dejas que la culpa te invada y te dedicas a regañarte, devaluarte y latigarte emocionalmente?

Desafortunadamente vivimos en una sociedad que tiende a ser culpígena y, por lo tanto, no nos enseñan a reaccionar adecuadamente ante nuestras fallas y errores.

¿Y cuáles son los resultados de esto?

Que no sólo no aprendemos y, por lo tanto, además de sentirnos culpables, volvemos a cometer el mismo error u otros similares. Por algo se dice que “El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

Cada vez que nos equivocamos o actuamos mal, tenemos la oportunidad de aprender, mejorar y crecer. No existe nadie en el mundo que sea perfecto, todos cometemos errores, a veces poco importantes y en ocasiones graves. Lo que necesitamos hacer, es tener la consciencia y en ocasiones la valentía necesaria, para reconocerlos, aceptarlos, corregirlos si se puede y es necesario, reparar el daño y aprender de ellos, para conocernos mejor y para no volverlos a cometer.

Es cierto que en un principio puede ser difícil e incluso, en ocasiones, doloroso, dado que podemos estar enfrentándonos a una culpa objetiva y sana, pero los beneficios valen la pena.

Lo más importante, es que aprendamos a ver nuestras fallas y errores sin devaluarnos por ellos, simplemente como unos cuantos aspectos negativos, entre muchos más que son positivos, que requieren de nuestro tiempo, esfuerzo y atención, para poderlos corregir, cambiar y superar.

Recuerda que tu potencial es mucho mayor del que te imaginas.
¡Acéptalo, utilízalo y disfruta de tu vida!

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