¿Qué necesitas para ser tu mejor amigo?

Casi todos tenemos una relación especial con alguna persona, ya sea nuestro mejor amigo o un familiar, (sin tomar en cuenta a nuestros padres, hijos o pareja) y con esa persona se da algo que no se da con nadie más. Nos sentimos diferentes cuando estamos juntos o cuando pensamos en ella.

¿Te has preguntado alguna vez a qué se debe?, ¿Qué hace o qué te da esa persona para lograr esa diferencia?, ¿Para que sea especial para ti?

O tal vez, podemos ver esta situación de una manera distinta. Quizás es más fácil si lo vemos al revés. ¿Qué es aquello que hacemos o le damos a alguien que es muy especial para nosotros? y nuevamente quitemos a nuestros padres, hijos y pareja.

¿Por qué es tan importante saberlo?

Porque es algo que pocas veces nos damos nosotros a nosotros mismos y por mucho que lo podamos recibir de los demás, la principal fuente debemos ser nosotros. Con frecuencia escucho, equivocadamente, que hay personas que buscan o esperan que su pareja, familia y/o amigos, les den seguridad, felicidad, bienestar, etc., imponiéndoles a dichas personas una carga sumamente pesada y una tarea muy difícil de cumplir y en ocasiones imposible.

Los demás pueden influir, momentáneamente, en nuestros estados de ánimo, pero no pueden modificar nuestro mundo interior de una manera permanente. Eso sólo podemos hacerlo nosotros y una de las formas de hacerlo es dándonos aquello que necesitamos y dejando de darnos aquello que nos daña, como por ejemplo, las críticas innecesarias, las devaluaciones, los insultos, etc.

Desafortunadamente, no siempre podemos darnos aquello que nos hace falta, porque, en ocasiones, ni siquiera hemos podido descubrir qué es. ¿Podría ser mayor comprensión?, ¿perdón?, ¿aceptación?, ¿cariño?

Cada quien puede necesitar algo diferente. Pero hoy te invito a que te cuestiones qué es aquello que más valoras en relación a la amistad o a la gente que quieres y veas, si es lo que tú necesitas darte a ti mismo.

Somos dignos de pedir y de recibir aquello que deseamos y necesitamos. Aprendamos a dárnoslo y a disfrutarlo.

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