¿Estás satisfecho con tu vida?

Con frecuencia, nos encontramos en algún momento de la vida en el que sentimos que nuestras expectativas no se están cumpliendo o que lo que tenemos no es suficiente, no es lo que nos merecemos, que hemos trabajado para lograr más o simplemente que otros obtienen más de la vida y que nosotros, sin un motivo razonable, no tenemos lo que nos merecemos.

Cuando esto sucede muy de vez en cuando, lo adecuado sería analizar objetivamente la situación y nuestra conducta, para sacar las conclusiones necesarias que nos ayuden a corregir esta situación, estando conscientes de que, cuando es esporádica, no arruina nuestra vida.

Lo que sí puede dañar terriblemente nuestro bienestar, es cuando esa insatisfacción se vuelve crónica. Cuando esto sucede y, por lo tanto, la queja se vuelve parte de nuestra actitud ante la vida, no sólo dejamos de trabajar y de esforzarnos por lograr aquello que deseamos, (porque sentimos que de todos modos no vamos a lograr nada que valga la pena), sino que empezamos a prestarle atención, únicamente a los aspectos negativos de lo que vivimos y de lo que sucede a nuestro alrededor.

Si este es tu caso, pregúntate si tus expectativas no son demasiado elevadas y difíciles de alcanzar. Si estás siendo perfeccionista y eso provoca que nunca estés satisfecho con los resultados que obtienes o si acaso tu malestar proviene de compararte equivocadamente con los demás, con todo lo positivo que aparentemente ellos tienen, sin darte cuenta de que ellos pueden estar exagerando lo positivo y ocultando sus problemas, fracasos y sufrimientos, porque seguro son, también, parte de su vida.

¿O has pensado si tu insatisfacción puede provenir de la necesidad de tener éxito externo para adquirir a través de él, la seguridad o felicidad que necesitas, que al ser necesidades internas, deben de ser alimentadas y satisfechas de otra manera, fortaleciéndose internamente y no con aspectos materiales o externos?

Si la insatisfacción es parte de tu vida, te invito a que analices y busques la verdadera causa, para que puedas solucionarla.

Sólo tenemos una vida, por lo que tenemos todo el derecho y yo diría que la obligación de luchar por nuestro bienestar y todos podemos hacerlo.

¡Hazlo tú, a partir de este momento! ¡Yo sé, que tú puedes! ¡Confía en ti!

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