¿Qué tanto contacto tienes, con tu niño interno?

Sin duda, más de una vez has disfrutado observando a un niño. Seguramente lo has visto reír, jugar, correr y brincar. De hecho, un niño es, en mayor o menor grado, alegría, vitalidad, imaginación, creatividad, travesuras y sentimientos. En realidad, es algo maravilloso.

Algunos niños llegan a la edad adulta y mantienen muchas de sus características, con la ventaja de que la edad y la madurez les permite utilizarlas adecuadamente, en el momento y lugar correcto o adaptarlas a las circunstancias apropiadas. Por otro lado, desafortunadamente, muchos niños, al crecer, pierden durante el camino dichas características. En ocasiones esto sucede debido al tipo de educación que recibimos y otras veces porque vivimos experiencias difíciles y dolorosas que nos van dejando heridos y lastimados, sin que haya quien se dé cuenta de ello y nos ayude a sanar dichas heridas.

¿Y tú, a qué grupo perteneces?

A aquel cuyo niño interno sigue vivo y fuerte y le ayuda a vivir la vida con mayor alegría, manteniendo una actitud de curiosidad y deseo de descubrir lo que le va a traer el día de mañana, que le permite buscar soluciones novedosas y reír con frecuencia o a aquel que ha perdido contacto con su niño interno y vive la vida con mucha seriedad, quizás con pesimismo y no sé, si tal vez, con algo de amargura.

Si perteneces al primer grupo, disfrútalo y aliméntalo y si perteneces al segundo, no te preocupes. Ese niño sigue dentro de ti, contacta con él, sana sus heridas y disfruten juntos de la vida.

3 Comments

  1. Gerald

    Hola, soy de Costa Rica y he venido leyendo sus gmails y han sido de gran aporte para mi, ya que he alguno momento de mi vida, paso tiempos de angustias, ansiedades, depresiones y decaimiento.

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