¿Te preocupan las diferencias?

Somos seres sociables y, generalmente, necesitamos poder adaptarnos a un determinado grupo, ya sea familiar, social, de trabajo, etc. Esto hace que, con frecuencia, nos demos cuenta de las diferencias que pueden existir entre nosotros y otras personas.

Diferencias en cuanto a valores, creencias, expectativas, sentimientos, experiencias vividas y conductas, que nos hacen ser, de alguna manera, únicos y especiales.

Darnos cuenta de esto, puede ser angustiante o muy satisfactorio, liberador y generador de grandes opciones y alternativas, para tener una vida más enriquecedora.

Angustiante, si tenemos miedo de la posible crítica, de aquellas personas que no pueden enfrentarse nada distinto, porque la falta de control y la incertidumbre los sacan de balance.

Satisfactorio, para quienes no se valoran en función de los juicios subjetivos de la gente y aprenden a ver, en cada aspecto de su personalidad y en cada rasgo de su carácter, una oportunidad de actuar para lograr algo que desean o de aprender, si los resultados obtenidos no fueron los deseados.

El mundo es maravilloso e inmenso, así como la gente que nos rodea. Cada cosa y cada persona tiene sus propias características, por lo que, si aceptamos lo valioso de la diversidad, nunca vamos a dejar de maravillarnos o de tener la oportunidad de enriquecer nuestra existencia.

Por eso, hoy te invito a compartir las similitudes, pero a abrirte a las diferencias, sin juzgar a los demás ni juzgarte a ti mismo, a tratar de ver el mundo conla mirada de un niño pequeño, que ve a su alrededor, desea absorber todo y sacar lo mejor de ello.

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