Si fueras un objeto, ¿Cuál serías?

¿De qué material y de qué tamaño?, ¿Serías algo útil y práctico o algo hermoso,hecho para disfrutar y embellecer el lugar?, ¿O tal vez ambas cosas?, ¿Serías fuerte, duro, rígido, suave, frágil o suave?, ¿Algo caro y difícil de obtener y reponer o algo barato y accesible para cualquier persona?, ¿Valioso o de poca importancia?

Piensa unos momentos en estas pregunta, contéstalas honestamente y después, relaciónalas contigo, con cómo te ves a ti mismo. ¿Las características de ese objeto checan con la imagen que tienes de ti o más bien representan lo que quisieras ser?

¿Te gusta lo que ves en ti?

Con frecuencia tenemos una autoimagen que se formó cuando éramos niños y que tuvo más o menos modificaciones durante la adolescencia, pero que después, en algún momento, se solidificó y se convirtió en un “Yo soy”, sin darnos cuenta que siempre estamos aprendiendo algo nuevo y siempre podemos ir cambiando y creciendo.

La vida y los problemas que vivimos, nos presentan magníficas oportunidades para aprender y desarrollarnos, siempre y cuando los enfrentemos con una actitud abierta y con consciencia. Pero no tenemos que esperar a que los momentos difíciles y el sufrimiento nos fortalezcan y ayuden a crecer, siempre podemos hacerlo y así, tener más probabilidades de resolver cualquier situación por difícil que sea.

No somos un producto terminado, por lo que es importante que no nos consideremos como tal, cuando decimos, “así soy yo”.

Por eso, hoy te invito a abrirte al mundo, a sus experiencia y a tus vivencias, para ser cada día más fuerte emocionalmente, más flexible y empático, estar mejor preparado y seguir desarrollando tu consciencia y potencial y con ello, enfrentar mejor aquello que tengas que enfrentar y así, disfrutar más de tu vida”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *