¿Qué tanto te comparas con los demás?

Casi todos nos comparamos con las personas que nos rodean o con aquellas que son importantes para nosotros, ya que es algo que hemos aprendido a hacer desde pequeños. De hecho, mucho antes de que nosotros pudiéramos hacerlo, nuestros padres y otros adultos importantes en nuestra vida, se encargaban de hacerlo y de enseñárnoslo.

Preguntas como ¿cuánto pesa tu hijo?, o ¿cuánto se sacó Pedrito en el examen?, cuya función era ver cómo estábamos nosotros en relación a otros niños, nos enseñaron que podíamos considerarnos que estábamos bien o mal, en función de cómo estaban los demás. Y así fuimos creciendo y lo que hicieron otros, es decir, compararnos, pasamos a hacerlo nosotros también.

¿Y cuál ha sido el resultado?

Por un lado, que perdemos mucho tiempo observando a los demás, a veces envidiándolos y otras buscándoles fallos, para que no estén mucho mejor que nosotros.

Por otro lado, que, con frecuencia, nos enfocamos en lo que culturalmente es importante, sin enfocarnos en aquello que puede ser muy gratificante para nosotros y que tal vez es, en donde realmente podemos destacar. Pero, sobre todo, porque acabamos calificándonos y valorándonos como personas, en función de una o unas cuantas características, que finalmente no deberían de ser tan importantes para nosotros, porque no le dan sentido ni significado a nuestra vida.

Si queremos ser felices, debemos centrarnos más en nosotros, en dejar de compararnos y calificarnos, para enfocarnos en ver lo qué realmente necesitamos.

Hoy te invito a hacerlo. A verte a ti mismo y a, olvidándote de los demás, buscar tu bienestar.

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