¿Qué tan rico eres?

Cuando pensamos en riqueza o en la falta de ésta, casi siempre, lo primero que nos viene a la mente es nuestra situación económica y es normal. Necesitamos de una cierta cantidad mínima para satisfacer nuestras necesidades básicas y para darnos ciertas comodidades que consideramos necesarias para salir adelante en nuestra vida, en estos momentos y poder dedicarnos, tranquilamente, a trabajar por aquello que deseamos.

Sin embargo, con frecuencia, esto no es suficiente y pensamos que no somos felices porque nos faltan más cosas materiales, por lo que consideramos que, si sólo tuviéramos …, X, seríamos felices. Pero, generalmente, aun aquellos que lo logran, su felicidad no dura más que un tiempo sumamente corto.

¿Por qué?

Porque la falta de ésta proviene de un vacío interno que tenemos que llenar, pero con un tipo de riqueza diferente, con riqueza emocional, psicológica y espiritual.

Gracias a la riqueza emocional, podemos reconocer y aceptar nuestras emociones y darnos el permiso de experimentarlas plenamente, sin miedo, ya que si no las perpetuamos con nuestros pensamientos, las negativas no van a permanecer haciéndonos sufrir, sino que van a pasar y si sabemos expresarlas adecuadamente, de la manera y en el momento correctos, van a solucionar problemas, en lugar de provocarlos. Las emociones nos dan vida, simplemente necesitamos saber encausarlas.

La riqueza psicológica nos permite tener una mayor amplitud al percibir y evaluar al mundo que nos rodea y todo lo que lo compone, incluyéndonos a nosotros mismos. Nos da la claridad necesaria para fijar nuestras metas y la motivación requerida, para alcanzarlas. Nos permite, entre otras cosas, fluir con la vida, adaptarnos a nuevas situaciones, estar abiertos al cambio y a nuevos conocimientos, comunicarnos adecuadamente, darnos permiso de equivocarnos y aprender de nuestros errores y, sobre todo, ayudarnos a darle un sentido y un significado a nuestra vida.

La riqueza espiritual está relacionada con aquellos valores que nos permiten ser mejores seres humanos y ayudar o permitir a otros, a que también lo sean, pero siempre respetándolos. Está relacionada con nuestra capacidad de amar, dar, ser y tener una actitud de gratitud y humildad, en el buen sentido de la palabra. Esta riqueza proviene del alma y nos hace ser únicos.

Todos nacemos con las capacidades necesarias para incrementar nuestra riqueza interna, pero a veces nos olvidamos de ella por vivir viendo, únicamente ,hacia el exterior y otras, porque no sabemos cómo desarrollarlas.

Hoy los invito a contactar con ustedes mismos, a ver en dónde están en cuanto a estos tres tipos de riqueza y a pensar en la posibilidad de volverse realmente ricos en aquello que vale la pena y que nunca van a perder, porque nadie se los puede quitar, porque es parte de lo que realmente son.

2 Comments

  1. jasmin

    Buenos días,
    los artículos publicados son extraordinarios, estoy iniciando mi aventura, dándole orientación a mi vida y esto ha llegado a mi porque lo he buscado.

    tengo tantas pregunta de como hacerlo, como manejarlo las cosas que me pasan en la vida.

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